Perfil ideológico de la mujer vinculada al aparato productivo de Santa Marta

Fecha de Publicación
1987
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Universidad del Magdalena
Resumen

La estructura económica de la ciudad de Santa Marta, se caracteriza por un bajo desarrollo, configurando por tanto una terciarización e in formalidad en la actividad económica, generando ante la ausencia de un sector primario y secundario relativamente consolidado, la no presencia de una burguesía industrial, ni su clase antagónica, el proletariado industrial. Se convierte por tanto la clase media en básica de la estructura social en la ciudad, dividida en estrato social alto, medio y bajo. Las pautas de comportamiento de este sector social oscilan entre la a pareada y las falsas posturas, llevándole a vivir más de la opinión que se merezcan los demás de ellos, que lo que ellos mismos son. En este ámbito social se inserta la mujer, objeto de estudio de este trabajo, que muestra por consiguiente en mayor grado esos valores, reflejando la utilización que la sociedad machista hace de ella. La vinculación de la mujer al mercado local, se hace viable dado el proceso de terciarización de la vida económica, que garantiza una gran participación de la fuerza de trabajo femenina en actividades del comercio, servicio y financiera; vinculación que se da por la necesidad de ingresos que requieren las mujeres pertenecientes a los estratos bajo y medio y por la necesidad de poner en práctica el grado educativo cultural en nivel de los estratos medio y alto; mas, ésta implica una doble discriminación en la actividad laboral, en lo referente al nivel ocupacional y la escala salarial, así posea el mismo nivel educativo y ejecute las mismas funciones que el hombre por tanto, el carácter sexuado de la fuerza laboral femenina permite que la sociedad la discrimine ocupacional y salarial mente; a esto se anexa la doble explotación a la que se ve sometida la mujer cuando se vincula a la actividad laboral al no poderse desprender -máxime si de estrato social bajo se trata de la actividad doméstica; la maternidad se constituye en elemento determinante para la institucionalización de la doble jornada más, en madres con hijos menores. Se plantea una gran contradicción para la mujer: ser ama de casa en cerrada en el estrecho mundo del hogar, con limitado roce social que le reduce su visión del mundo, o ser mujer trabajadora y ama de casa, que le implica sacrificar todo el tiempo disponible en la doble jornada. Esta contradicción en el estrato social no tiene alternativa dada la obligatoriedad de vincularse al mercado laboral. El aspecto biológico, base natural diferencial entre hombre y mujer, que la configura fisiológicamente más débil y con funciones reproductoras que la atan más al género, condiciona el sometimiento conyugal y sobrecarga doméstica. Aquí el aspecto sexual consolida la dominación que el hombre y la sociedad ejercen sobre ella, por el control que sobre su cuerpo se presenta y sobre toda su actividad social. Genera lo anterior un cuestionamiento frente a la tesis que la vinculación al trabajo es fuente de independencia, ya que a partir de la fuerte presión que sobre la mujer trabajadora se hace por parte del hombre y la sociedad, termina perdiendo libertad política y social que poseía como ama de casa; esto es más observable en las mujeres de clase alta y media. Por la estrechez del mercado local el ámbito social es cerrado, convirtiéndose la sociedad en el factor determinante para el mantenimiento de los valores ideológicos y perjuicios sociales, levantándose a su vez en el mayor freno para los cambios en esas pautas de comporta miento. No obstante, y por efecto de la educación, los medios de comunicación y la iniciativa de las nuevas generaciones, se han dado innovaciones en estos valores tradicionales, particularmente en la posición frente al aborto y no aceptación de las relaciones maritales formales fuera del hogar, lo que ha originado crisis en las parejas dándole validez en la práctica al divorcio forzando en consecuencia, nuevas uniones libres, enfrentando los rigores sociales y culturales vi gentes. Como efecto de: El carácter machista del Estado, sus instituciones y políticas vigentes; La limitada independencia de la mujer, y La doble carga laboral. Se observa una baja participación gremial y política, lo que refuerza su discriminación al no tener ningún tipo de injerencia en las políticas y aspectos sociales que se relacionan con ella; solo, a medida que se asciende socialmente en los estratos se da un mínimo grado de participación, más en organizaciones gremiales que en organizaciones políticas. A partir de aquí la captación de la política social y la política económica del gobierno, la hace de acuerdo con su posición laboral como ente que siente sobre sus limitados ingresos, la imposibilidad de resolver sus necesidades económicas y no como ente político que cuestiona, a partir de su posición social, la gestión del gobierno.

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